El señor

Ataba los cordones de sus zapatos amarillos con una sola mano para demostrar destreza. La derecha. Ajustaba su corbata con dos dedos, el pulgar e índice. Observaba el cuerpo envejecido de su mujer, dormido, semidesnudo, sobre las sábanas arrugadas, y lo recordaba despierto, abrazándose al cariño; lo único que restaba, y le entristecía. Dos golpes […]

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El abismo

Una tortuga y un gusano charlan de un modo coloquial, tenso y, sin embargo, distendido. Demasiada cocaína aparece alineada sobre una baldosa amarilla en el epicentro de un pequeño salón. Nadie piensa, todos hablan. Yo sueño. Miento. El televisor dispara, tampoco acierta. Ron, whisky rudo y caliente. Hielo derretido. Yo permito que mis dedos resbalen […]

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El miedo

Escondió su cuerpo bajo un viejo sofá con una cerilla encendida. Nunca abandonaría aquel lugar. El peligro, tumbado, le sostenía los dedos. El miedo, de pie, le pellizcaba los labios. La luz oscura le iluminaba los ojos. Serpenteaba por el salón un olor a hierba quemada, azotaba un insoportable hedor a leche hirviendo, y al […]

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El delirio

Una lagartija se esconde entre mis dientes, me recorre el estómago y muere. El sueño es un ladrillo roto, golpea mi cabeza, golpea y golpea y la sangre como una catarata cae por la ventana principal del salón.

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La vergüenza

Hablaba de sexo y ella cruzaba las piernas. Yo hablaba, ponía las palabras sobre la mesa, y ella callaba. El sol era una pequeña hoguera en una mis mejillas, había pequeños cubos de hielo en el peso rudo de sus ojos, una inevitable alambrada en el dibujo de sus pechos, y no sabía cómo decirle […]

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La velocidad

Había azúcar en el suelo, tres pelos rizados en la mesa, junto al desayuno, el timbre de la puerta explotó por tercera vez, el reloj, tic, tac, tic, tac, tus nalgas con las bragas en las rodillas, mis uñas de los pies largas con restos de un desgastado calcetín, el café frío, la lluvia emborronando […]

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Todo era azul. El agua recorría a gran velocidad el interior de mi cabeza, hinchaba las pupilas, obstruía la nariz, borraba cada una de las palabras dichas, eran confusas las pensadas, y hacía que lo que sucedía a mi alrededor cobrara verdadera importancia. El corazón era azul. Los latidos continuaban constantes, fuertes, acelerados y resquebrajados. […]

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